Sexo, masajes y tecnología: La historia del vibrador
Culturalbyts 2014-02-28
Gracias a un reciente artículo en el centro de masajes eroticos eMasajes.com, nos hacemos eco de esta noticia. En los últimos años, los vibradores se han convertido en un juguete erótico tecnológico muy común del que se habla abiertamente. Tener uno ha dejado de ser algo de lo que avergonzarse, y las conversaciones sobre cuáles son los más excitantes o qué modelo nos ha producido más placer, se han convertido en algo corriente entre muchas mujeres –y muchos hombres-. Sin embargo, no siempre ha sido así. De hecho, en su origen los vibradores surgieron como un instrumento terapéutico que utilizaban los médicos en sus consultas.
La tecnología en la sexualidad: El vibrador
A mediados del siglo XIX, los médicos comienzan a diagnosticar una nueva enfermedad en las mujeres: el histerismo. Aunque sus síntomas no estaban muy bien definidos, se corresponderían con lo que hoy entenderíamos como estrés y ansiedad, ya que solía acarrear dificultades para dormir, trastornos alimentarios, irritabilidad y depresión. Para tratarlo, a los médicos se les ocurrió un tratamiento que hoy nos parecería curioso: un masaje vaginal. Las pacientes acudían a la consulta del médico varias veces por semana y éste les realizaba un masaje manual en la vagina hasta que alcanzaban el orgasmo, lo que mejoraba sus síntomas. Por raro que nos parezca, aquel momento esto no tenía ninguna connotación sexual: simplemente se entendía como una forma de aliviar lo que en aquel momento se denominaba “tensión nerviosa”.
Sin embargo, los médicos tardaban entre unos quince y veinte minutos en que las mujeres alcanzasen el orgasmo, lo que retrasaba las consultas. Para acelerar el proceso, un inventor desarrolló un dispositivo vibratorio que se aplicaba en la vulva de las mujeres y hacía que éstas llegasen al orgasmo mucho más rápido que solo con los masajes de los médicos. Curiosamente, el inventor de este aparato fue John Harvey Kellog, el mismo que luego sería conocido por su marca de cereales para el desayuno (interesante apunte comentado por nuestros amigos de la agencia de escorts SaraMune).
El éxito del aparato para conseguir que las mujeres llegaran al orgasmo hizo que se extendiese enseguida por todas las consultas médicas y se convirtiese en un tratamiento muy popular. Kellog vio una nueva oportunidad de negocio y decidió fabricar vibradores más pequeños que las mujeres pudiesen utilizar por sí mismas en sus hogares. En ese mismo momento se estaban empezando a comercializar los primeros electrodomésticos, como la tostadora y la aspiradora, así que el vibrador se vendió como uno más. En lugar de tener que acudir a la consulta del médico, las mujeres podían aplicarse el tratamiento en casa. No fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando estos aparatos comenzaron a tener connotaciones sexuales, por lo que dejaron de ser utilizados en las consultas médicas. Eso sí, a finales de los sesenta empezaron a ser comercializados en los sex shops, así que las mujeres pudieron seguir disfrutando de ellos. Durante un tiempo fueron algo que se utilizaba solo si no tenías pareja y que se ocultaba, pero con el paso del tiempo su uso se normalizó, y hoy los hay de todas las formas, colores y materiales posibles.